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lunes, 27 de febrero de 2012

Entresábanas



Las cortinas ondeaban al viento y en la habitación no existía el tiempo,

Pero entre las sábanas se bailaba a ritmo de tortuga. Dedos de dos ruedas viajaban por el continente de su ser, dibujando las orillas que las separaba del mar de algodón, con aquellas olas de tela.

Las cortinas ondeaban al viento y en la habitación no existía el tiempo,

Pero entre las sábanas la tortuga corría. Los dedos curiosamente se quitaban la camiseta en los puertos de montaña. Allí en lo más alto no existía el frio, pero si costaba respirar.

Las cortinas ondeaban al viento y en la habitación no existía el tiempo,

Pero entre las sábanas la pantera comía tortuga. Los dedos sudorosos se deshacían en aquel pequeño bosque brasileño. Allí los cocos se veían altos y jugosos, y el suelo temblaba.

Las cortinas ondeaban al viento y en la habitación no existía el tiempo,

Pero entre las sábanas la pantera alcanzaba la luz. Los dedos habían desaparecido, ahora buceaban. No se habían podido resistir a aquel oasis de éxtasis.

El apocalipsis comenzaba, los temblores y escalofríos atormentaban a aquella tierra suave que chillaba como una diosa enfurecida que iba y venía.

Parecía el fin de mundo, pero en aquélla nube pomposa de cuatro patas, el Olimpo comenzó su creación divina.

Zopenko Smith

domingo, 12 de febrero de 2012

¡Que me Parta un Rayo!



Que me parta un rayo, a ver si así consigo tener poderes, y de entre todos ellos poder tener el de matar de risa. Me imagino siendo un payaso diabólico con una sonrisa estridente y miles de caras alrededor mío vestidas de horror y miedo, entre carcajadas crueles y despiadadas. Hasta conseguir que sus muecas les hicieran sangrar en la piel, hasta que sus risas les dejaran sin respiración, hasta que sus ojos sobresalieran de sus orbitas para hacer puenting por encima de sus narices.

Pero está claro que si me parte un rayo no me dará poderes ni nada por el estilo, vamos como si estuviéramos en una serie británica dirigida por Tom Green. En todo caso, si me parte un rayo me electrocutaría del poder del rayo y me podría ir saltando por la ciudad, eligiendo entre hacer el bien y hacer el mal, con bombas de electricidad, y chutándome con líneas de alta tensión para poder agrandar mi poder.

Pero está claro que si me parte un rayo no me dará poderes electrocutantes, vamos como si estuviéramos en un videojuego de Sony y yo fuera el monigote que cualquier desconocido pudiera manejar a su antojo. Que me parta un rayo si me pasa alguna de esas cosas, y que mi ser se divida en dos partes iguales de mi, para poder hacer doblemente el bien allá donde vaya… pero que horror, como si no tuviera suficiente con entenderme a mí mismo, como para intentar entender a otro como yo, que en realidad es como si fuera parte de mi, pero que no soy yo, aunque lo fui… da igual, en todo caso si un rayo me atravesase, ni tendré poderes raros ni eléctricos ni me dividiré … pero … y si …

Zopenko Smith 

sábado, 31 de diciembre de 2011

¿Yo?



Esta es una descripción abstracta que hice de mí. Era una propuesta para un grupo literario en el cual participo, y la idea era que nos leyéramos al azar el texto de un compañero y adivinar quien era.

Soy un hombre de pie, fumando un cigarrillo mientras me rio de la gente al pasar. Despiadado y cruel con la violencia a ras de piel. Un gusano recorre mi pie, y parece que me mire con cara de asco, parece que sea yo teniendo un buen día.


Recorro su pierna por dentro del pantalón, penetro en su carne desnuda justo por encima del talón. Escucho su rugido y sonrío, ¡Calla canalla!, Te lo tienes bien merecido.

¿Quién soy? ¿El malo fumando o el gusano penetrando?

Soy un gato que juega, con su pelota de hilo, con sus garras no deja pasar esa pelota que viene y va. No tranquilos, no soy un pelota, pero siempre que puedo, disfruto al jugar. Se acerca un pájaro bailón, que danza con sus plumas acolorás. Pájaro rojo, eso conmigo no te va a funcionar, ya lo sé gato jugón, porque en realidad tu eres yo.

Bailo y bailo con mis plumas rojas de pasión, buscando la pájara que me alivie bajo el jubón, pero solo encuentro un puto gato, que se divierte un rato, maldito jugón. Pues ahora te quito la pelota y bailo encima de ella, solo me falta una sala grande para que aparezca la más bella.

¿Quién soy? ¿El gato jugón o el pájaro bailón?

Unas piernas eternas se esconden bajo el mar de plata, y la cabeza del flamenco va tranquila a buscarlas. Aprovecho para alzarle una pata, y me rio con el ruido de su zambullido.

Soy su vecino y por supuesto tengo más ritmo, odio su color rosado, y solo lo vería bien asado… mmmm. Pero con solo un estruendoso haz de luz, ya formo parte del pasado…

Una tormenta de rayos eléctricos sacude el cielo. El flamenco y su vecino mueren electrocutados. Unas olas enormes rozan las nubes, mientras un mono chulo con gafas de sol surfea. Si, ese mono soy yo, y ahora mismo estoy sodomizando a esta gran marea.

Paro de tocar esta guitarra que chorrea, se tranquiliza el tiempo, y luego vendrá la calma, lo presiento. Dejo la guitarra, pues no soy yo quien la agarra. Me sacudo mi cuerpo peludo y me tiro en la arena, este sol solo quema, y yo con estos pelos, no me pondré moreno, ¡Qué pena!

¿Quién soy? ¿El desconocido zancadilleando o el mono surfeando?

Os miráis, me miráis, os miráis, miráis al que está mirando lo que lee mientras yo le miro… ¿Quién soy?

No os tendré más en vilo, en realidad soy un comerciante mercante. Y en este momento, os acabo de vender este texto cargante. Podéis creer que os he timado, y así es, de verdad que lo siento, pero ahora tengo bien guardado, estos cinco minutos de vuestro tiempo.

Zopenko Smith 

domingo, 23 de octubre de 2011

Niña de Ébano




El imán de tu boca me grita en silencio que me acerque, que te bese, con esas curvas perfectas que atormentan la calma de mi líbido. Me has poseído con tu presencia, y has conseguido despertar en mí la fiera que dormía, esa fiera que me domina y que te tiene entre sus brazos, mientras yo atónito solo puedo que ver cómo te hago sin hacer, lo que mi cuerpo hace a su antojo.

Eres como una niña de ébano, que me sonríe desde lo más alto de tu patio de dibujos animados. Mientras me aprisionas con tus grilletes de deseo desenfrenado deshinibidamente desordenado.Juegas con tu fruto en mi rama, y así poco a poco la locura en la cama se me derrama.

Bob esponja me observa receloso desde la chaquetilla peluda del suelo, estoy siendo subordinado en su cama, mientras un dulce olor a jengibre de peluche me empalaga.

Despierto de mi pequeño sueño de marioneta, y giro las tornas, haciendo estallar la tormenta de tu cabecera en el sueño del vecino anciano. Después vino la calma, solo corrompida por tu canto de sirena intermitente que elevaba hasta lo más alto mis ideas de bajos fondos.

Con aquella risa de cruela de vil descontrolada y tu alegría sudorosa de placer redomado, acabé por vaciar todo el bote de nata montada para nadar entre las curvas de tu cuerpo afresado.

Zopenko Smith

domingo, 9 de octubre de 2011

Poeta del Pasado


Solo entre estas cuatro paredes veo como me fundo, con la gente que me rodea que observa lo que escucha. Un hombre habla mientras yo me duermo, con esta pinta de clase nauseabunda cada vez temo más a la pesadilla que no al sueño.


Quiero ver, esas palabras, quiero sentir estas definiciones, quiero viajar hacia el pasado, y poder vivir como un poeta. De esos originales de las épocas de los siglos, quiero poder predecir que en el futuro nos sentiremos más oprimidos, que la vida va hacia donde no se hubiera imaginado, y en donde solo se piensa como en el juego del ahorcado.


Ojala pudiera intentar dar pasos de gigante en aquellas épocas de sellos de cera, antes que intentar dejar mi grano de arena mientras veo como se vuela. No tengo yagas en mis manos, ni sudor en mi frente, pero al menos tengo esguinces en mi cerebro acuático, por intentar nadar contracorriente.


Volaré con mis ideas hacia el horizonte nocturno, y entre mis idas y venidas conseguiré construir un templo de arena, que me transportará lo menos hasta Saturno.

Zopenko Smith

lunes, 19 de septiembre de 2011

Un Día de Playa



Las olas en calma decoran el mar plagado de gente. Como si utilizaras el rellenar espacio del paint con varias tonalidades, lejos quedan esas rayas oblicuas y esos pájaros de dos rayas. Aquellas nubes de tres círculos, o aquél Sol sonriente de flequillo leonil. La realidad es en realidad un copia y pega de la ficción, pero con más matices.

Pasan las horas, y se puede ver al Sol volando hacia el horizonte, mientras es ahora cuando la gente decora el mar, los ojos de las más bellas barrigas se tapan y las voces van bajando de tonalidad.

Llegó el momento de marchar a un lugar mejor, un lugar en donde mejor se está, en donde la arena deja pasar a unos tablones de madera, y en donde se puede la piel secar mientras se moja la garganta.

Allí estamos, de camino al pequeño paraíso. Como si fuéramos unos Reservoir Dogs Hawaianos, con nuestras gafas de sol, toalla al hombro y chancletas en las manos. Resplandecientes lucimos a la luz del Sol, como si nos tratase como un gran mito, nos sentamos a la sombra, alzamos la mano y un personaje mágico sale, por fin, por fin hemos llegado al chiringuito.

Zopenko Smith

sábado, 7 de mayo de 2011

De Senderos y Caminantes


Ha llegado el momento de no volver hacia atrás, de llorar, de sentir, de volverse a enamorar. A lo de antes punto y final, miro atrás y comienzo a bostezar, porque no quiero sueños ni recuerdos, quiero dibujar el camino, con la música del rock, enchufarle decibelios y hacer desaparecer a quien no quiera escuchar mi son. Voy a escribir la comedia de mis zapatos, esa que un día indagará en mis futuros recuerdos, y que me servirá para que de una ojeada me pueda reír del pasado.

Mi mundo se ha detenido, los arboles inertes sonríen con su corteza burlona y la misma hierba me relame los tobillos una y otra vez. Noto como se para mi tiempo, mientras mi alrededor fluye al son del sol y del cielo. La brisa me acaricia la cara, y la vida sobre mí se derrama, en cada bocanada. No estoy en ningún sitio, ni este es mi destino, pero llevo caminando mucho tiempo, y sin duda este descanso me lo he merecido.

Me siento en la falda de un árbol, recubierto de paz, miro el camino que me queda por andar, y sonrío cuando miro todo lo que he hecho ya. Me encuentro en un sinsentido, al verme envuelto en aquel sendero ya creado. A la derecha volvería hacia atrás, a la izquierda seguiría por el camino.

Me levanto, agarro mi mochila y comienzo a saborear el sabroso gusto de la improvisación cuando sigo de frente, preparado para atravesar ríos y montañas, voy pisando fuerte con mi particular canción indecente.

Zopenko Smith

lunes, 14 de marzo de 2011

Mil Máscaras de Hielo


Me relamo ese regustillo salado que de vez en cuando inunda mi boca.

Levanto la mirada y veo, como mi mano se enfría en pos del cristal, como a través de la ventana puedo ver la fría noche, que aún es más caliente que mi vida enmascarada.

Mis actuaciones que ni se acercan a los Goya y menos aún a los Oscar. Las mismas que entristecen mi alma y alegran mi alrededor, sin conseguir encontrar la felicidad.

Abro la ventana y mil brisas de hielo recorren como agujas de fuego mi piel. Mi mirada se pierde entre las estrellas, siempre tan lejanas e inalcanzables como antaño, pero por fin desengañado de que nunca estarán a mi alcance.

Ahí está la Luna, tan pálida que asusta. La observo como si en ella pudiera ver mil laser rojos señalándola, mil miradas de mil personas emparejadas en alma sin cuerpo, con ilusión apasionada y conjunta, mientras mi mirada es tan débil y fría, que cuando llega se mengua y cuando la alcanza se vuelve nueva.

Entre los resquicios de las ramas de esos árboles inertes y tan pesados como siempre, cuando fijo mi mirada en un punto, aun puedo ver volar antiguas palabras, esas palabras que podrían estar danzando durante años y décadas, esas palabras que invaden cualquier espacio.

Mire donde mire, ya no queda parque en donde mirar, todo son palabras, palabras que bailan las unas con las otras, son palabras que se han interpuesto entre besos y abrazos, que han acercado lo lejano y han ocultado aquél silencio de lo más acertado.

Este parque, que hace que los recuerdos de mi mente se conmuevan, pero que a la vez me encadenan, en esta habitación que se me queda pequeña.

Ya no puedo más, al amanecer de entre mis mil máscaras, y por primera vez, utilizaré la que viene de serie y sin manual, no mas máscaras, nunca jamás.

Pero entonces llego la mañana, con su Sol y su azul cielo, y de entre las mil máscaras utilicé aquella que por calendario me tocaba.

Zopenko Smith

jueves, 10 de marzo de 2011

Recuerdos


Recuerdos de otros tiempos, en los que todo se multiplicaba por dos, se sumaban alegrías y se dividían preocupaciones. Aquellos tiempos, en los que respiraba de aquel sentimiento mágico, en los que compartía sabanas con su perfume, en los que su aroma me impregnaba allá donde fuera. Son tiempos en los que los momentos transcurrían encima de gigantes nubes, que te mecían de un mes al otro, paseando incansable aquella sonrisa invencible. Los tiempos rebasados de caricias, llenos de vida, los mismos que te abrazaban sin quererlo, esos que preferías antes de cualquier sueño. Son tiempos ya pasados pero no olvidados, que se han convertido en recuerdos que perduran y que, de no ser por mí, se perderían en el tiempo.

Zopenko Smith

domingo, 22 de agosto de 2010

En Cuerpo y Mente


2 meses hace ya de aquél tiempo en el que cogí el blog por primera vez. Con aquellas ganas insaciables de un adolescente enamorado.

Por un momento, en mi mente pasó la gran utopía de poder actualizarlo semana tras semana, e incluso hasta 2 y 3 veces por semana… buff, que lejos queda la realidad, de aquella imaginación ilusionada que crea la novedad.

Pero aquí me tenéis quitándole el polvo y escribiendo en este trozo de papel virtual que me hace vomitar los pensamientos plasmándolos sin piedad, y ha tenido que ser ésta puñetera noche, a las 4 de la mañana después de haber sufrido felizmente un concierto de los Mojinos Escozíos de 2 horas y media.

En este estado de serenidad mental y con alguna cervecilla recorriéndome las venas, me tienen que entrar las ganas de garabatear con o sin sentido este blog (Con lo bien que estaría yo durmiendo la mona en la cama…).

Pero bueno, son cosas que pasan, si a mi cuerpo le entra la vena de perder el tiempo escribiendo tonterías, pues se pierde el tiempo escribiendo tonterías y ya está. Unos días por ti y otros por mí, eso sí, si luego me da la gana ponerme a correr un par de horas, espero que mi cuerpo lo respete, porque si no se va a tirar escribiendo hasta las tantas quien yo me sé.

Lo ves, ha sido comentar lo del par de horas y mi cuerpo ya se quiere ir a sobar, y encima dice que con lo que ha escrito, solo me da para media hora de carrera. Ya me dirás tu, para que narices quiero salir de un sitio corriendo para llegar lo antes posible al mismo sitio, pos para eso me quedo en el mismo sitio y aprovecho ese tiempo para una siestecilla.

Ya hemos llegado a un acuerdo, mañana dormimos un par de horas más, y cuerpo y mente quedan en paz.

Un saludo señores y gracias por escuchar tras la puerta entreabierta de mis pensamientos inútiles.

domingo, 13 de junio de 2010

Sol Incandescente


Déjame cogerte de la mano y, juntos, arrancar a volar. No te quiero llevar por cielos estrellados, ni pasar por debajo de arcoíris multicolor, no te pienses que pasaremos por prados brillando a la luz de la luna, y ni sueñes que los pájaros volaran a nuestro lado con una sonrisa en el pico.

Sólo quiero que nos ensuciemos con el barro, que lloremos y que riamos, que las tormentas caigan sobre nosotros y los días más aciagos lleguen sin cesar. Vamos a demostrarnos que esta unión es de hormigón, y no de un sucio cartón. Vamos a disfrutar de la vida en su máximo esplendor con un sol que reine sobre el cielo, y no de unos rayos que se ensombrezcan entre estas cuatro paredes.

Joder!! Vamos a firmar la vida con sangre y dolor, si hace falta, antes que dejarnos marchitar por esta triste bombilla.

domingo, 6 de junio de 2010

¿Y Ahora Qué?


Y ahora recuerdo ese momento en el que veía muy lejano la vuelta al trabajo, el recuerdo de las caras de mis compañeros pensando lo cabrón que soy y con esos ojillos de que me enteraré cuando vuelva, ya ves tú yo solo me encargaba de recordarles mi ausencia, haciendo especial hincapié en mi destino turístico.

Noto como poco a poco se consume el tiempo que tardaré en entrar por la puerta con mi sonrisa del gato del país de las maravillas, y sé que será el principio del fin de mi alegría vacacional.

Qué se le va a hacer, todo se acaba.

Pero en mi mente perdura Menorca, el pádel, el rol, la playa, el tenis y la cara que pondrán mis compañeros cuando vean lo negro que me he puesto dentro del horario laboral.

Un saludo!